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Dorso y osteotomías — Bajar la giba sin perder las líneas ni la válvula

La reducción por componentes frente a la resección en bloque, el nivel de referencia y por qué el rinión manda, las tres osteotomías y sus trampas, el cierre del techo abierto y las técnicas de preservación dorsal.

Contenido dirigido a profesionales sanitarios. No sustituye la valoración clínica ni está pensado como información para pacientes.

Lo esencial

  • Pequeñas resecciones tienen grandes efectos. Es la frase que resume todo el capítulo: siempre es preferible quedarse corto y ajustar después con lima que pasarse y tener que reconstruir.
  • La giba tiene un componente óseo y otro cartilaginoso en proporciones distintas en cada nariz. Tratarlos por separado —reducción por componentes— es lo que permite conservar las líneas estéticas dorsales.
  • El rinión debe quedar como el punto más saliente del dorso, y el supratip un poco por debajo para dar cabida a la retracción de la piel. Ese es el nivel de referencia, no una línea recta uniforme.
  • Quitar la giba abre el techo y ensancha la nariz. Las osteotomías no son un extra estético: son el gesto que reconstruye el techo óseo, y deben ser bilaterales y simétricas o el resultado será peor que el punto de partida.
  • La deformidad en V invertida es la secuela característica de este tiempo quirúrgico: aparece cuando los triangulares se luxan hacia dentro al movilizar los huesos. Se previene, no se corrige.

Qué es exactamente el dorso

El dorso lo forman los cartílagos triangulares insertados en el borde anterior del septo y, por encima, los huesos nasales y las apófisis ascendentes del maxilar. La zona donde ambos se solapan —el área clave o keystone— no es un simple límite: los triangulares se introducen por debajo de los propios en una superposición de varios milímetros, y esa unión es lo que mantiene el tercio medio abierto. Un dorso prominente puede presentarse como una línea continua elevada —rinocifosis— o como una giba propiamente dicha, una elevación precedida y seguida de un hundimiento. La proporción de hueso y cartílago varía mucho: en las narices cortas suele ser mayoritariamente cartilaginosa, de modo que una vez limado un mínimo exceso óseo el resto se resuelve con bisturí. Saber esa proporción antes de empezar es lo que evita empezar dando martillazos donde bastaba una hoja del 15.

Cuánto hay que bajar decide con qué se baja

  1. Exceso mínimo, hasta 3 mmRaspado cuidadoso del hueso. La lima se mantiene perpendicular al eje mayor de la nariz y raspa solo con su parte anterior, para no dañar el cartílago ni desgarrar las finas uniones osteocartilaginosas. La unión del triangular con el septo puede conservarse o rebajarse con bisturí
  2. Nariz cortaSolo una pequeña parte de la giba es ósea. Se lima ese mínimo y el resto se remodela directamente con bisturí sobre el componente cartilaginoso
  3. Reducción mayorTécnica submucosa: túneles a cada lado del septo anterior que liberan el pericondrio de la cúpula interna del dorso y los bordes anteriores de los triangulares, con el plano subperióstico ampliado sobre el dorso óseo
  4. Giba ósea grandeEscoplo en media caña con bordes romos y el bisel hacia abajo, para que no tienda a profundizar. O bien piezoeléctrico, que corta hueso sin lesionar el tejido blando. La lima permite más precisión que el escoplo, pero es mucho más lenta

Por componentes, no en bloque

La resección en bloque de la cúpula de los triangulares junto con el borde anterior del septo es rápida, pero trata como una sola pieza tres estructuras con espesores y comportamientos distintos, y es la manera clásica de perder las líneas estéticas dorsales de golpe. La alternativa —hacerlo paso a paso— consiste en separar primero los triangulares del septo por vía submucosa, bien pegados al tabique para resecar el mínimo de triangular posible, valorar entonces con las estructuras individualizadas cuánto septo anterior sobra realmente, y solo después tocar el hueso. Es más lento y permite corregir sobre la marcha. Además deja abierta la opción más valiosa: que los triangulares no se resequen y sirvan de colgajos expansores, que es exactamente lo que hará falta unos minutos más tarde para cerrar el techo.

Dónde poner el nivel

La referencia para decidir cuánto se baja es el plano facial, no el ojo sobre el campo. Y sobre esa referencia hay dos reglas que ordenan el perfil. La primera: el rinión, la unión osteocartilaginosa, ha de quedar como el punto más saliente del dorso; si se baja por debajo de la línea, aparece el dorso hundido en el tercio medio que ninguna maniobra posterior arregla del todo. La segunda: en la zona del supratip hay que dejar sitio para la retracción de la piel, porque el tejido blando es más grueso ahí y con el tiempo se acumula; un dorso perfectamente recto en el quirófano acaba con una plenitud supratip a los seis meses. Hay además una diferencia de gusto que conviene explicitar porque cambia la cantidad que se reseca: se resecan unos milímetros más en la mujer para dejar un dorso ligeramente cóncavo, y menos en el hombre para dejarlo recto.

La comprobación después de resecar

  • Si se ha usado escoplo, mirar el fragmento extraído: su proporción de hueso y cartílago varía mucho de un caso a otro y dice si se ha resecado donde se pensaba.
  • Humedecer la piel del dorso y pasar los dedos. Es la maniobra que detecta irregularidades que la vista no ve con el campo seco y la piel despegada.
  • El raspado suave final homogeneiza el dorso óseo y elimina aristas que en pieles finas se transparentarán meses después.
  • Conviene volver a comprobar el dorso después de las osteotomías y otra vez tras colocar los expansores: cada uno de esos gestos puede crear una interferencia osteocartilaginosa nueva.

Las tres osteotomías

OsteotomíaTrayectoPara qué
Medial (u oblicua medial)El osteótomo paralelo al septo, en el borde inferior del defecto óseo, golpeando con unos 30° hacia arriba y afuera hasta notar el cambio de sonido al alcanzar hueso más sólidoDefine el ancho final del dorso: el defecto ha de tener la misma anchura a ambos lados. Es siempre necesaria cuando se ha resecado una giba importante
TransversaA la altura del canto medial, un poco por debajo de la sutura nasofrontal. Es donde se encuentran vasos perforantesEs la bisagra superior: sin ella la fractura sube de forma imprevisible y puede alcanzar el frontal
Lateral (baja-baja)Sobre la apófisis ascendente del maxilar, desde la apertura piriforme hasta unir con la transversa. Describe una curva: primero hacia fuera y arriba, después hacia arriba y adentro siguiendo el huesoEs la que permite cerrar el techo. Cuanto más baja, mejor: deja un escalón menos palpable y un dorso más estrecho
Laterales múltiplesVarios niveles de osteotomía lateral en el mismo ladoNarices muy desviadas o de arista muy ancha, donde una sola fractura no permite movilizar la pared lateral lo suficiente

Detalles de la osteotomía lateral

  • El abordaje puede ser interno —incisión mínima en la mucosa del vestíbulo, inferior a la apertura piriforme y anterior al cornete, sin elevar el periostio— o transcutáneo, con una incisión mínima en la piel lateral y un escoplo de 3 mm con el que se van haciendo pequeñas fracturas que después se unen.
  • El sonido informa: abajo, donde el hueso es fino, la osteotomía progresa con facilidad; arriba el espesor aumenta, la progresión se hace lenta y el tono de la fractura cambia. Es la señal de que se ha llegado al hueso sólido.
  • Se respeta la base de la apertura piriforme —el triángulo de Webster—, porque incluir ese fragmento en la fractura estrecha el vestíbulo y compromete la vía aérea.
  • La luxación se hace con los dedos, índice y pulgar. Debe ser completa, simétrica y sin resistencia; se oye incluso un pequeño crujido. Si hay resistencia, la fractura está incompleta y forzarla es lo que produce las asimetrías.
  • Si quedan fragmentos óseos sueltos, ensancharán el dorso más adelante: hay que completar la fractura con una osteotomía horizontal a nivel de la raíz o con la medial. Y si queda un escalón palpable, se fresa.

La deformidad en V invertida

Cuando se ha interrumpido la continuidad entre los triangulares y el septo, los triangulares quedan sostenidos únicamente por los bordes caudales de los huesos propios. Al movilizar los huesos hacia dentro con las osteotomías, esas inserciones arrastran los triangulares en dirección al septo. Si los huesos son cortos, o si esas fijaciones se han perdido durante la disección, la luxación interna es excesiva: la válvula interna se estrecha —con la consecuencia funcional— y en el dorso aparece un escalón visible en el borde caudal de los huesos, la deformidad en V invertida. La conducta es anticiparse: cuando existe la sospecha de que va a ocurrir, o cuando ya se aprecia intraoperatoriamente, se colocan injertos expansores que recoloquen los triangulares en su sitio. Es la razón por la que en la práctica actual el expansor acompaña de rutina a la reducción dorsal significativa.

Preservación dorsal: cuando la giba no se quita, se baja

La lógica anterior —resecar y luego reconstruir— tiene una alternativa que ha vuelto con fuerza en la última década: no abrir el techo. En las técnicas de preservación se conserva íntegra la cúpula osteocartilaginosa y se baja en bloque, resecando por debajo: una tira subdorsal de cartílago septal y, según la variante, una franja ósea en la base —let-down— o simplemente la liberación de la pirámide para hundirla —push-down—. La ventaja es directa: no hay techo abierto, no hay unión triangular-septo que reconstruir, y las líneas estéticas dorsales nunca se han tocado, de modo que desaparece el riesgo de irregularidad dorsal y de V invertida. Los inconvenientes también: la técnica depende mucho de la forma del radix y de la desviación septal, es menos versátil ante gibas muy grandes o dorsos desviados, y tiene su propia curva de aprendizaje y sus propias recidivas. En la práctica ambas familias conviven, y lo razonable es elegir según el caso y no según la escuela: preservación cuando el dorso es armónico y solo sobra altura, resección estructurada cuando hay que rediseñar la forma del dorso.

El ángulo frontonasal y el prócer

No todo el perfil superior es hueso. El prócer participa en la disminución del ángulo frontonasal, y cuando ese ángulo aparece muy abierto por hipertrofia muscular, la resección del músculo a nivel de la glabela lo corrige sin tocar el esqueleto. Es una maniobra que conviene comentar de antemano con el paciente, porque produce hematomas postoperatorios llamativos en la zona que asustan sin ser graves. En el otro sentido, si el radix está bajo, el gesto es aditivo —injerto en radix— y no sustractivo, y conviene decidirlo antes de empezar a bajar el dorso: un radix bajo hace parecer la giba mayor de lo que es, y quien no lo valora acaba resecando dorso que no sobraba.

Cuándo hacer las osteotomías

¿Hay que obtener injerto septal en esta cirugía?

Sí, y abundanteConviene hacer primero la septoplastia y las osteotomías después: trabajar el septo con la pirámide ya movilizada es incómodo e inestable.
Poco o nadaSeguir al siguiente punto.

¿El dorso está ya regularizado y solo falta estrechar?

Hacerlas ahora es razonable, pero dejar la comprobación final del dorso para después: la fractura cambia el relieve y casi siempre aparece alguna interferencia nueva.
No, queda trabajo finoDejarlas para el final. Las osteotomías laterales producen sangrado e instalación rápida de edema, y todo lo que se haga después se hará peor.

Lo que impide que el dorso estreche

Si tras unas osteotomías correctas el dorso sigue ancho, hay dos sospechosos habituales antes de repetir la fractura. El primero: el defecto de la osteotomía medial no tiene la misma anchura a ambos lados, de modo que una pared lateral entra y la otra no. El segundo, más silencioso: un borde septal anterior ancho, en forma de T, que actúa como un tope físico e impide que las tablas óseas se aproximen o hace que lo hagan de forma asimétrica. Comprobar y adelgazar ese borde antes de insistir con el martillo ahorra fracturas innecesarias. Y una tercera opción cuando se busca un dorso óseo aún más estrecho: dos perforaciones finas en los huesos propios remanentes y un punto de PDS de 4/0 que los aproxime de forma controlada, en lugar de forzar más la fractura.

Reducción por componentes: el cartílago septal anterior, los bordes de los triangulares y el hueso tratados por separado, con las líneas estéticas dorsales conservadas.
Reducción por componentes: el cartílago septal anterior, los bordes de los triangulares y el hueso tratados por separado, con las líneas estéticas dorsales conservadas.
Trayecto de las tres osteotomías sobre la pirámide ósea: medial oblicua, transversa a la altura del canto medial y lateral baja-baja respetando el triángulo de Webster.
Trayecto de las tres osteotomías sobre la pirámide ósea: medial oblicua, transversa a la altura del canto medial y lateral baja-baja respetando el triángulo de Webster.

Especialidad relacionada: Rinoplastia

Dr. Pablo Vaquero

Cirugía de lifting facial, estética facial, reconstrucción facial compleja y parálisis facial, en Barcelona.

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