Lifting Facial y Rejuvenecimiento
El lifting facial y cervicofacial busca restaurar la firmeza y la armonía del rostro respetando su anatomía natural, evitando un resultado forzado o artificial. Es una de mis áreas de trabajo más consolidadas: soy autor del capítulo de Cirugía de Lifting en el manual de referencia de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (SECOM CyC, 2025).
¿Cuándo se recomienda?
- Flacidez cutánea en el tercio medio e inferior de la cara y el cuello.
- Pérdida de definición del óvalo facial y la línea mandibular.
- Descenso de cejas o pómulos que envejece la expresión del rostro.
- Deseo de un resultado natural, sin cambiar los rasgos propios del paciente.
Mi enfoque
Trabajo sobre los planos profundos del rostro —principalmente el SMAS— en lugar de limitarme a tensar la piel, lo que permite reposicionar el soporte facial y obtener un resultado más natural y duradero. Cada plan quirúrgico se diseña de forma individual, priorizando la proporción del rostro sobre la tensión excesiva de la piel.
Tipos de lifting facial
No existe un único lifting, sino varias técnicas que se eligen según la anatomía y el grado de flacidez. El lifting cervicofacial es el más completo: aborda el tercio medio, el inferior y el cuello en una misma intervención. El lifting de plano profundo (deep plane) libera los ligamentos de retención y moviliza el tejido en bloque, lo que permite reposicionar el pómulo y el surco nasogeniano con menos tensión sobre la piel. El mini-lifting o lifting de incisión corta se reserva para pacientes más jóvenes con flacidez limitada a la línea mandibular. Y el lifting de tercio superior —frontal o de cejas— trata el descenso de la ceja y la mirada cansada, y a menudo se combina con blefaroplastia. La elección no es una cuestión de moda, sino de qué estructura concreta ha descendido en cada rostro.
La primera consulta: qué valoramos
La consulta inicial no es un trámite: es donde se decide el resultado. Valoro la calidad y el grosor de la piel, el grado de descenso de los tejidos profundos, la pérdida de volumen en pómulos y sienes, el estado de la línea mandibular y del cuello, y la posición de las cejas. También reviso antecedentes médicos relevantes —tabaquismo, medicación anticoagulante, tensión arterial— porque condicionan tanto la seguridad como la cicatrización. Es igual de importante entender qué espera el paciente: quien busca "parecer otra persona" y quien busca "parecer el mismo pero descansado" necesitan conversaciones distintas. De esa consulta sale un plan quirúrgico concreto, con las técnicas previstas, el tiempo de recuperación estimado y una explicación honesta de lo que la cirugía puede y no puede conseguir.
Las cicatrices: dónde quedan y cómo evolucionan
Es una de las preocupaciones más frecuentes y merece una respuesta clara. Las incisiones del lifting se diseñan siguiendo los pliegues naturales: por delante de la oreja siguiendo el contorno del trago, rodeando el lóbulo y continuando por el surco retroauricular hacia el cuero cabelludo. Bien planteadas, quedan escondidas y son difíciles de identificar incluso con el pelo recogido. La evolución es predecible: durante las primeras semanas la cicatriz está enrojecida y algo elevada, alcanza su peor aspecto entre el primer y el tercer mes, y a partir de ahí va aclarándose progresivamente hasta madurar del todo alrededor del año. Trabajar sobre los planos profundos ayuda precisamente aquí: al no depender de la tensión de la piel para sostener el resultado, la cicatriz cierra sin tracción y madura mejor.
Riesgos y cómo se minimizan
El lifting facial es una cirugía segura cuando se realiza con la indicación y la preparación adecuadas, pero como toda intervención tiene riesgos que conviene conocer. Los más habituales son el hematoma —la complicación más frecuente, que se previene con un control estricto de la tensión arterial en el postoperatorio inmediato—, la alteración transitoria de la sensibilidad en la zona de la oreja y la mejilla, que se recupera en semanas o pocos meses, y la cicatrización desfavorable, más probable en fumadores. La lesión del nervio facial es poco frecuente y en la mayoría de casos transitoria; conocer con precisión el recorrido de sus ramas es exactamente lo que aporta la formación en cirugía craneomaxilofacial. Dejar de fumar antes de la cirugía, suspender ciertos medicamentos y controlar la tensión son las tres medidas que más reducen el riesgo.
Recuperación
La hinchazón y los hematomas iniciales remiten en 1-2 semanas, tiempo tras el cual la mayoría de pacientes retoma su vida social. El resultado definitivo, una vez baja la inflamación residual, se aprecia a partir del tercer mes.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad tiene sentido plantearse un lifting facial?
No hay una edad fija: depende del grado de flacidez y de la anatomía de cada paciente, no del número de años. Suelo valorarlo a partir de que la piel y los tejidos profundos empiezan a perder soporte, algo que varía mucho de una persona a otra.
¿El lifting facial también trata el cuello?
Sí, en la mayoría de casos el lifting cervicofacial incluye el cuello, ya que la flacidez del óvalo facial y la del cuello suelen estar relacionadas. Tratar solo la cara sin abordar el cuello puede dar un resultado descompensado.
¿Qué diferencia hay entre un lifting sobre el SMAS y uno que solo tensa la piel?
Un lifting que solo retira y tensa piel puede dar un resultado inicial vistoso, pero tiende a relajarse antes y a generar una tensión poco natural en las cicatrices. Trabajar sobre el SMAS —la capa muscular y fibrosa situada bajo la piel— permite reposicionar el soporte profundo del rostro, lo que da un resultado más natural y duradero, con la piel actuando como cobertura y no como el único elemento que sostiene la corrección.
¿Es doloroso un lifting facial?
Menos de lo que la mayoría espera. La cirugía se realiza bajo anestesia y en el postoperatorio la sensación predominante no suele ser dolor, sino tirantez, hinchazón y adormecimiento de la zona. El dolor agudo es poco frecuente y se controla bien con analgesia habitual; si aparece un dolor intenso y asimétrico en las primeras horas conviene avisar, porque puede ser el primer signo de un hematoma. Lo que más incomoda a los pacientes suele ser la sensación de presión del vendaje y la limitación para dormir de lado durante los primeros días.
¿Cuánto dura el resultado de un lifting facial?
Un lifting bien planteado sobre los planos profundos mantiene su efecto entre 7 y 10 años, aunque la cifra varía según la genética, la calidad de la piel, el tabaquismo y la exposición solar. Es importante entender qué significa: la cirugía no detiene el envejecimiento, sino que devuelve el rostro a un punto anterior. A partir de ahí se sigue envejeciendo, pero desde una posición mejor. Diez años después, un paciente operado suele seguir viéndose mejor que si no se hubiera operado, aunque haya perdido parte del efecto inicial.
¿Se puede combinar el lifting con injerto de grasa propia?
Sí, y en muchos pacientes es precisamente la combinación que da mejor resultado: el lifting corrige la flacidez y el descenso de los tejidos, mientras que el lipofilling estructural repone el volumen perdido en pómulos, sienes u ojeras, algo que un lifting por sí solo no resuelve.