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Estética Facial

A diferencia del lifting, centrado en restaurar la firmeza que se pierde con el paso del tiempo, la estética facial busca mejorar la proporción y la armonía de rasgos concretos del rostro —como la nariz, los párpados o el mentón— a cualquier edad.

¿Cuándo se recomienda?

  • Desproporción o asimetría nasal que afecta a la armonía del rostro.
  • Exceso de piel o bolsas en los párpados que envejecen la mirada.
  • Orejas prominentes o desproporcionadas respecto al resto del rostro.
  • Falta de proyección o definición del mentón que descompensa el perfil.

Mi enfoque

Formo parte de la Rhinoplasty Society of Europe y de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Facial (SECPF), y aplico a la cirugía estética la misma mirada de proporción y naturalidad que a mi trabajo en lifting y reconstrucción: cada intervención se planifica de forma individual, buscando un resultado armónico y no un cambio artificial de los rasgos.

Rinoplastia: técnicas y planificación

La rinoplastia es probablemente la cirugía facial más exigente, porque cambios de milímetros producen diferencias visibles. Existen dos vías de abordaje: la cerrada, con todas las incisiones dentro de la nariz, y la abierta, que añade una pequeña incisión en la columela y ofrece mayor visibilidad para casos complejos o secundarios. En cuanto a la técnica sobre el dorso, la rinoplastia estructural clásica reseca la giba y reconstruye el techo nasal, mientras que la rinoplastia de preservación desciende el dorso conservando intacta su estructura de soporte. La planificación es tan importante como la ejecución: fotografía estandarizada, análisis de proporciones faciales y una conversación honesta sobre qué resultado es alcanzable con la anatomía de partida —el grosor de la piel, por ejemplo, condiciona enormemente cuánta definición se puede obtener en la punta.

Blefaroplastia: párpados superiores e inferiores

La mirada es lo primero que transmite cansancio, y a menudo lo que más envejece el rostro. La blefaroplastia superior corrige el exceso de piel que cae sobre el párpado y que en casos avanzados llega a reducir el campo visual; la incisión se esconde en el pliegue natural del párpado y la cicatriz es prácticamente invisible al abrir el ojo. La blefaroplastia inferior trata las bolsas —que no son exceso de piel, sino grasa orbitaria que protruye— y aquí la tendencia actual es reposicionar esa grasa para rellenar el surco de la ojera en lugar de limitarse a extirparla, lo que evita el aspecto hundido y envejecido que daban las técnicas antiguas. Es importante distinguir el exceso de piel palpebral del descenso de la ceja: son problemas distintos, y operar el párpado cuando lo que ha caído es la ceja no resuelve el problema.

El mentón y el equilibrio del perfil

Un aspecto que se pasa por alto con frecuencia: muchos pacientes que acuden pidiendo una rinoplastia tienen, en realidad, un mentón poco proyectado. La nariz parece grande porque el mentón está retruido, y el perfil no se equilibra tocando solo la nariz. Por eso analizo siempre el perfil completo antes de plantear cualquier cirugía nasal. Según el caso, el mentón se puede tratar con un implante, con una mentoplastia de avance —desplazando el propio hueso, sin material extraño— o, si el problema es de posición del maxilar y la mandíbula en conjunto, con cirugía ortognática. Mi formación en cirugía maxilofacial aporta precisamente esa mirada esquelética que en muchos casos evita operar la nariz de más para compensar un problema que estaba en otro sitio.

Recuperación

La recuperación varía según el procedimiento: la inflamación tras una rinoplastia puede tardar varias semanas en resolverse del todo, mientras que en una blefaroplastia la mayoría de pacientes retoma su actividad social en 7-10 días.

Preguntas frecuentes

¿La rinoplastia solo tiene un fin estético?

No siempre. Muchas veces se combina con la corrección de un problema funcional, como una desviación del tabique nasal que dificulta la respiración, dentro de la misma intervención.

¿Se pueden combinar varios procedimientos de estética facial en la misma cirugía?

En muchos casos sí, siempre que la evaluación preoperatoria lo permita. Combinar procedimientos —por ejemplo, párpados y mentón— puede suponer una única recuperación en lugar de varias.

¿Qué no se debe hacer después de una blefaroplastia?

Durante los primeros días conviene evitar agacharse con la cabeza por debajo del corazón, levantar peso y hacer esfuerzos, porque aumentan la presión y favorecen la inflamación y los hematomas. Nada de frotarse los ojos ni maquillarse la zona hasta que lo indique el cirujano, y conviene dejar las lentillas unos días. El ejercicio intenso se retoma hacia las 2-3 semanas. También es importante proteger la zona del sol y no fumar: el tabaco compromete la cicatrización más de lo que la mayoría imagina.

¿Quedan cicatrices visibles tras una blefaroplastia?

En el párpado superior la incisión se esconde en el pliegue natural, de modo que con el ojo abierto queda oculta; durante las primeras semanas es rosada y luego se aclara hasta hacerse prácticamente imperceptible. En el párpado inferior, cuando el problema son solo las bolsas, muchas veces se puede operar por dentro del párpado (vía transconjuntival), sin ninguna cicatriz externa. Si además sobra piel, la incisión va justo bajo las pestañas y también acaba siendo muy discreta. Los párpados son, de hecho, una de las zonas del cuerpo donde mejor cicatriza la piel.

¿Qué es la rinoplastia de preservación?

Es una técnica que, en lugar de recortar la giba nasal, desciende todo el dorso óseo-cartilaginoso conservando su estructura de soporte original. En pacientes con la anatomía adecuada permite un resultado muy natural, con menor riesgo de irregularidades en el dorso a largo plazo.