Rinoplastia de preservación: en qué consiste y por qué gana terreno
Durante décadas, la forma más habitual de reducir una giba (joroba) nasal consistía en recortarla directamente, retirando hueso y cartílago del dorso. En los últimos años, la rinoplastia de preservación ha ganado terreno como alternativa: en lugar de eliminar la giba, desciende todo el dorso conservando su estructura original. No es una técnica válida para todas las narices, pero cuando lo es, ofrece ventajas notables.
La diferencia con la técnica clásica
En la rinoplastia clásica, la giba se recorta directamente, lo que a menudo obliga a reconstruir después el techo del dorso con osteotomías e injertos para evitar irregularidades. En la rinoplastia de preservación, el cirujano libera el dorso óseo-cartilaginoso por debajo y lo desciende en bloque, manteniendo intacta la unión entre los huesos propios y los cartílagos superiores. El resultado tiende a ser un dorso más natural, con menor riesgo de irregularidades palpables o visibles con el tiempo.
Por qué se habla tanto de ella ahora
La clave está en la llamada "zona en T" o keystone area, el punto de unión entre el hueso nasal, el tabique y los cartílagos laterales superiores, que actúa como soporte estructural de todo el dorso. Preservar esta zona intacta, en lugar de seccionarla y reconstruirla, reduce el número de maniobras necesarias y respeta mejor los ligamentos y la mucosa interna, algo que se ha relacionado con una recuperación más cómoda y menos inflamación residual en el dorso.
Para qué pacientes tiene sentido
No toda nariz es candidata: la rinoplastia de preservación exige una giba de predominio óseo-cartilaginoso, sin deformidades muy marcadas de la punta, y requiere una planificación preoperatoria minuciosa, ya que una vez descendido el dorso hay menos margen para corregir sobre la marcha que con la técnica clásica. En pacientes bien seleccionados permite resultados muy naturales, especialmente en perfiles que solo necesitan bajar ligeramente el dorso sin alterar demasiado la punta.
La elección entre una técnica de preservación y una técnica clásica de resección depende de la anatomía de cada nariz, no de una moda. En consulta valoro qué abordaje ofrece el mejor equilibrio entre resultado estético, función respiratoria y estabilidad a largo plazo.
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Sobre el autor
El Dr. Pablo Vaquero es cirujano adjunto de Cirugía Oral y Maxilofacial en el Hospital Universitari Vall d’Hebron (Barcelona) y colabora en el Instituto Maxilofacial del Centro Médico Teknon. Formado en Hong Kong, Buenos Aires y la Charité de Berlín, es Representante Nacional de Trainees de España ante la EACMFS y autor de publicaciones científicas y del capítulo de Cirugía de Lifting del manual de referencia de la SECOM CyC.