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Anatomía nasal aplicada — Las capas, el marco, los ligamentos y las válvulas

El plano de disección y por qué es siempre el mismo, las tres bóvedas y el área keystone, el sistema ligamentario que sostiene la punta y las dos válvulas de las que depende la respiración.

Contenido dirigido a profesionales sanitarios. No sustituye la valoración clínica ni está pensado como información para pacientes.

Lo esencial

  • Toda la disección se realiza en un solo plano, el subpericóndrico-subperióstico. Trabajar por encima de él supone sangrado, edema prolongado y cicatriz.
  • El área keystone es el punto de soporte del dorso, y de su integridad depende que la pirámide se mantenga en su sitio tras la reducción.
  • El sistema ligamentario sostiene la punta: todo ligamento seccionado y no reparado se traduce en pérdida de soporte a medio plazo.
  • La válvula nasal interna es el punto de mayor resistencia de toda la vía aérea, y la reducción del dorso la destruye si no se reconstruye.
  • El grosor de la piel no se opera y condiciona el resultado más que cualquier otro factor: forma parte de la información preoperatoria.

Las capas y el plano de disección

La cubierta de la nariz se organiza en cuatro capas sobre el esqueleto: piel, tejido subcutáneo graso, capa musculoaponeurótica —el SMAS nasal— y una capa areolar profunda prácticamente avascular. El plexo vascular que irriga la piel discurre por encima del SMAS, y de ahí se deriva la regla que gobierna toda la disección: se trabaja por debajo del SMAS, en plano subpericóndrico sobre los cartílagos y subperióstico sobre los huesos. Ese plano ofrece tres ventajas apreciables en el postoperatorio: es avascular, de modo que el sangrado es mínimo; preserva la vascularización cutánea, lo que resulta determinante en cirugía secundaria; y deja una capa de tejido interpuesta entre la piel y el esqueleto que atenúa las irregularidades. La organización por capas de la cubierta facial se desarrolla en Las capas de la cara.

Identificar ese plano no siempre resulta inmediato. La referencia práctica consiste en comenzar en la línea media a la altura del septo superior y raspar hasta que el instrumento se desliza sin resistencia; desde ahí la disección se extiende hacia lateral. Sobre el hueso, el cambio de resistencia al pasar del cartílago triangular al hueso propio es inequívoco y sirve de confirmación.

Figura pendienteCorte sagital de la nariz con las cuatro capas de la cubierta y el plano subpericóndrico-subperióstico señalado por debajo del SMAS.
Corte sagital: las cuatro capas de la cubierta nasal y el plano subpericóndrico-subperióstico de disección, por debajo del plexo vascular.

El marco osteocartilaginoso

La nariz se sostiene sobre tres bóvedas encajadas. La bóveda ósea la forman los huesos propios y las apófisis ascendentes del maxilar. La bóveda cartilaginosa media la forman los cartílagos triangulares —laterales superiores— unidos al septo dorsal en disposición de T. Y la bóveda inferior la forman los cartílagos alares. El punto donde se encuentran las dos primeras es el área keystone, cuyo punto superficial es el rhinion. Ese solapamiento explica dos decisiones técnicas: por qué al desinsertar los triangulares el apoyo debe hacerse sobre ellos y no sobre el hueso, y por qué las técnicas de preservación evitan seccionar esa unión.

Por debajo, el septo es un cartílago romboidal que se articula con la cresta maxilar y premaxilar por abajo, y con el vómer y la lámina perpendicular del etmoides por detrás. Dos precisiones tienen consecuencia quirúrgica directa. La primera: la unión del cartílago a la premaxila y a la espina nasal anterior es una transición pericondrio-periostio de origen embriológico distinto, considerablemente más firme y más difícil de disecar que la unión al resto de la cresta. La segunda: la lámina perpendicular del etmoides no se retira por tracción, porque por encima se encuentra la lámina cribosa y la fuerza transmitida puede producir una fístula de líquido cefalorraquídeo.

Figura pendienteMarco osteocartilaginoso de la nariz con las tres bóvedas, el área keystone, el rhinion y la articulación del septo con la cresta maxilar, el vómer y el etmoides.
Marco osteocartilaginoso: las tres bóvedas, el área keystone, el rhinion y la articulación del septo con cresta maxilar, vómer y etmoides.

El sistema ligamentario

Entre las bóvedas existe un sistema ligamentario que sostiene la punta y que la rinoplastia contemporánea ha dejado de considerar un simple obstáculo para la exposición. El ligamento de Pitanguy presenta una porción cefálica o superficial y otra caudal o profunda; su sección facilita el acceso al septo, pero su preservación o su reconstrucción es lo que mantiene el supratip y previene el descenso tardío de la punta. Los ligamentos de scroll sostienen la relación entre la bóveda media y la inferior. Y el ligamento interdomal une ambos domos.

La consecuencia común a todas las escuelas

Sobre el tratamiento de estos ligamentos coexisten posiciones distintas: hay cirujanos que los seccionan de forma sistemática para ganar exposición y otros que los conservan íntegros o los resuturan al cierre. La consecuencia, en cambio, es común a ambas prácticas: todo ligamento que se secciona y no se repara se traduce en pérdida de soporte a medio plazo, y el descenso de la punta a los dos o tres años reconoce con frecuencia ese origen. El desarrollo técnico de la decisión está en Abordaje, elección de técnica y despegamiento.

Las dos válvulas

La función respiratoria depende de dos puntos concretos, y ambos pueden alterarse durante una rinoplastia de indicación estética. La válvula nasal interna es el ángulo comprendido entre el borde caudal del cartílago triangular y el septo dorsal; en población caucásica mide entre 10 y 15 grados y constituye el punto de mayor resistencia de toda la vía aérea. Al descender el dorso se desinsertan los triangulares del septo y ese ángulo desaparece: sin reconstrucción, el resultado es obstrucción y, con el tiempo, la deformidad en V invertida. La válvula nasal externa corresponde al vestíbulo, sostenido por la crura lateral del alar y por el ala; su colapso se manifiesta como una narina que se hunde durante la inspiración forzada, y reconoce como causa un cartílago alar débil, una resección cefálica excesiva o una crura lateral mal orientada.

La exploración valvular

Ambas válvulas se exploran en la consulta con dos maniobras. Para la externa se solicita una inspiración forzada y se observa el comportamiento de la narina. Para la interna se realiza la maniobra de Cottle. Su registro preoperatorio es lo que permite atribuir después una obstrucción a la técnica o a una condición previa, y su tratamiento se desarrolla en Septoplastia y válvula nasal.

Las tres causas de obstrucción tras una rinoplastia

Son constantes y las tres son evitables: septoplastia insuficiente, hipertrofia de cornetes inferiores no tratada y colapso de la válvula nasal interna. De ello se deriva que, aunque la indicación sea puramente estética, la intervención debe incluir el componente funcional: valorar y corregir el septo, tratar los cornetes cuando lo requieran y reconstruir la válvula interna después de intervenir el dorso. Un resultado estético satisfactorio con empeoramiento respiratorio constituye un mal resultado.

La piel, que no se opera

La rinoplastia interviene sobre el esqueleto, pero lo que el paciente percibe es la cubierta que lo recubre. Una piel fina revela cada detalle del trabajo estructural: permite definiciones muy marcadas y expone cualquier irregularidad. Una piel gruesa amortigua el relieve, prolonga el edema y limita la definición alcanzable en la punta con independencia de la calidad del trabajo subyacente. No constituye una complicación sino una condición de partida, que debe valorarse en la consulta y explicarse junto con el calendario real: la férula se retira hacia el séptimo día, el aspecto resulta socialmente cómodo al mes, y el resultado definitivo no se valora hasta los 12 meses, o hasta los 18 a 24 en pieles gruesas y en cirugía secundaria.

Con la anatomía establecida, la valoración del paciente se ordena mediante el análisis facial —líneas, ángulos y proporciones en cada vista—, que se desarrolla en Análisis facial: líneas, ángulos y proporciones.

Especialidad relacionada: Rinoplastia