Parálisis facial: guía para pacientes sobre causas y opciones de tratamiento
Recibir un diagnóstico de parálisis facial genera muchas preguntas: por qué ha pasado, si se va a recuperar y qué se puede hacer mientras tanto. Esta guía resume, de forma general, las causas más habituales y el abanico de opciones de tratamiento.
Causas más frecuentes
La causa más habitual es la parálisis de Bell, de origen idiopático (sin causa identificable) y probablemente relacionada con una inflamación viral del nervio facial. Otras causas incluyen traumatismos, tumores que afectan al nervio facial o su recorrido, y secuelas de cirugías en la base del cráneo o la glándula parótida.
¿Cuándo se recupera sola?
La mayoría de casos de parálisis de Bell mejoran de forma espontánea en unas semanas o meses con tratamiento médico (corticoides, protección ocular). El pronóstico depende del grado inicial de afectación y de la rapidez con que se inicie el tratamiento tras la aparición de los síntomas.
Cuándo plantear cirugía
Se valora un tratamiento quirúrgico cuando, pasado un margen de tiempo razonable, no hay signos de recuperación, cuando la causa de la parálisis lo justifica desde el inicio (por ejemplo, una sección del nervio), o cuando quedan secuelas que afectan a la función —como el cierre del ojo— o a la simetría del rostro.
El abordaje de la parálisis facial se adapta a cada caso, combinando cuando es necesario técnicas estáticas y dinámicas de reanimación.
Especialidad relacionada: Parálisis Facial
Sobre el autor
El Dr. Pablo Vaquero es cirujano adjunto de Cirugía Oral y Maxilofacial en el Hospital Universitari Vall d’Hebron (Barcelona), autor del capítulo de Cirugía de Lifting del manual de referencia de la SECOM CyC (2025) y Representante Nacional de Trainees de España ante la EACMFS.