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Reconstrucción Facial Compleja

La reconstrucción facial compleja devuelve forma y función al rostro y al cuello tras un tumor, un traumatismo o una malformación. Cada caso se aborda con la técnica reconstructiva más adecuada —desde colgajos locales hasta microcirugía con colgajos libres— según la extensión del defecto.

¿Cuándo se recomienda?

  • Defectos tras la extirpación de tumores de cabeza y cuello.
  • Traumatismos faciales complejos con pérdida de tejido.
  • Secuelas de cirugías previas que requieren reconstrucción secundaria.
  • Casos que necesitan un abordaje multidisciplinar con oncología y radioterapia.

Mi enfoque

Adapto la técnica reconstructiva a cada defecto, priorizando siempre la solución más sencilla que garantice un buen resultado funcional y estético. Para los casos más extensos, mi formación en microcirugía reconstructiva en centros como Hong Kong, Buenos Aires y la Charité de Berlín, junto con mi actividad investigadora en ingeniería tisular en el VHIR, me permite ofrecer también las técnicas más avanzadas cuando son necesarias.

La escalera reconstructiva: de lo simple a lo complejo

En cirugía reconstructiva se trabaja con un principio clásico: elegir la técnica más sencilla que resuelva bien el problema, no la más espectacular. El cierre directo sirve para defectos pequeños. Los injertos de piel cubren superficie pero no aportan volumen. Los colgajos locales —tejido vecino que se moviliza manteniendo su propia irrigación— resuelven la mayoría de defectos faciales de tamaño medio con muy buen resultado de color y textura, porque el tejido procede de la misma zona. Los colgajos regionales aportan más volumen desde zonas próximas como el cuello o el pectoral. Y en el escalón superior están los colgajos libres microquirúrgicos, en los que se traslada tejido desde el peroné, el antebrazo o el muslo y se conectan sus vasos a los del cuello con sutura bajo microscopio. Subir escalones sin necesidad añade riesgo sin añadir beneficio.

Planificación virtual y cirugía guiada

La reconstrucción mandibular y maxilar ha cambiado radicalmente en la última década gracias a la planificación virtual. A partir del TAC del paciente se construye un modelo tridimensional, se simula la resección del tumor y se diseña por ordenador cómo debe cortarse y plegarse el hueso del peroné para reproducir la forma original de la mandíbula. De ese diseño se fabrican guías de corte a medida y placas personalizadas, que se imprimen en 3D y se llevan al quirófano. El resultado es una cirugía más precisa, más corta y con una reconstrucción anatómicamente más fiel, lo que además facilita la posterior rehabilitación con implantes dentales. En Vall d’Hebron trabajamos habitualmente con esta metodología, y una de mis líneas de investigación en el VHIR explora precisamente el siguiente paso: andamios tisulares impresos en 3D para regenerar hueso mandibular.

El abordaje multidisciplinar

La reconstrucción facial compleja rara vez es cosa de un solo especialista. En el caso oncológico, el plan se decide en un comité de tumores donde participan cirugía maxilofacial, otorrinolaringología, oncología médica, oncología radioterápica, radiología y anatomía patológica; ahí se define si procede cirugía, radioterapia, quimioterapia o una combinación, y en qué orden. A eso se suman, según el caso, rehabilitación, logopedia —fundamental cuando se afectan el habla o la deglución—, nutrición y odontología para la rehabilitación protésica final. Trabajar en un hospital universitario de referencia como Vall d’Hebron significa tener todo ese circuito disponible y coordinado, algo que en reconstrucciones extensas condiciona el resultado tanto como la propia técnica quirúrgica.

Recuperación

El tiempo de recuperación depende directamente de la extensión de la reconstrucción: desde unos días en defectos pequeños hasta varias semanas de ingreso y seguimiento estrecho en reconstrucciones con colgajos libres. En todos los casos coordino el postoperatorio con el equipo de oncología o el servicio implicado.

Preguntas frecuentes

¿Toda reconstrucción facial compleja requiere microcirugía?

No. Muchos defectos se resuelven con colgajos locales o regionales, sin necesidad de microcirugía. Reservo las técnicas microquirúrgicas con colgajos libres para los defectos más extensos, donde no hay tejido suficiente cerca de la zona que hay que reconstruir.

¿Quién puede necesitar una reconstrucción facial compleja?

Principalmente pacientes oncológicos tras la extirpación de un tumor de cabeza y cuello, personas con traumatismos faciales graves, y casos con secuelas de cirugías previas que necesitan una reconstrucción secundaria.

¿Existe riesgo de dañar el nervio facial durante la reconstrucción?

Es un riesgo real cuando la cirugía afecta a la parótida o a estructuras próximas al recorrido del nervio facial, por lo que identificar y preservar sus ramas es una prioridad en cada intervención. Cuando el propio tumor o traumatismo ya ha dañado el nervio, la reconstrucción se planifica teniendo en cuenta también su posible reparación o reanimación posterior.