Reconstrucción Facial Compleja
La reconstrucción facial compleja devuelve forma y función al rostro y al cuello tras un tumor, un traumatismo o una malformación. Cada caso se aborda con la técnica reconstructiva más adecuada —desde colgajos locales hasta microcirugía con colgajos libres— según la extensión del defecto.
¿Cuándo se recomienda?
- Defectos tras la extirpación de tumores de cabeza y cuello.
- Traumatismos faciales complejos con pérdida de tejido.
- Secuelas de cirugías previas que requieren reconstrucción secundaria.
- Casos que necesitan un abordaje multidisciplinar con oncología y radioterapia.
Mi enfoque
Adapto la técnica reconstructiva a cada defecto, priorizando siempre la solución más sencilla que garantice un buen resultado funcional y estético. Para los casos más extensos, mi formación en microcirugía reconstructiva en centros como Hong Kong, Buenos Aires y la Charité de Berlín, junto con mi actividad investigadora en ingeniería tisular en el VHIR, me permite ofrecer también las técnicas más avanzadas cuando son necesarias.
Recuperación
El tiempo de recuperación depende directamente de la extensión de la reconstrucción: desde unos días en defectos pequeños hasta varias semanas de ingreso y seguimiento estrecho en reconstrucciones con colgajos libres. En todos los casos coordino el postoperatorio con el equipo de oncología o el servicio implicado.
Preguntas frecuentes
¿Toda reconstrucción facial compleja requiere microcirugía?
No. Muchos defectos se resuelven con colgajos locales o regionales, sin necesidad de microcirugía. Reservo las técnicas microquirúrgicas con colgajos libres para los defectos más extensos, donde no hay tejido suficiente cerca de la zona a reconstruir.
¿Quién puede necesitar una reconstrucción facial compleja?
Principalmente pacientes oncológicos tras la extirpación de un tumor de cabeza y cuello, personas con traumatismos faciales graves, y casos con secuelas de cirugías previas que necesitan una reconstrucción secundaria.